La era Netflix

No cabe duda, mientras el mundo se confina, Netflix reina en medio de la penumbra de la crisis social


Por Roberto Carlos Tapia

Bajo la incertidumbre a una fecha de apertura para los teatros del mundo, la industria del entretenimiento tambalea al mismo ritmo de la sociedad ante la nueva crisis social. Quien no tiembla, y en cambio reina en las plataformas streaming, es Netflix y su mar de infinito contenido. Pese a las declaraciones de Mihir Haria-Shah, jefe de transmisión de Total Media, donde expresa el temor por “un futuro incierto e inquietante para las productoras, frente a la amenaza del virus”, Netflix por el contrario, demuestra fortalecerse durante esta crisis mundial.

Ahora más que nunca, Netflix tiene muy en claro cómo vivirá el mundo post Corona, con la sociedad ya adiestrada al culto visual e incapaz de subsistir sin una pantalla. También pensaría que los productores y realizadores audiovisuales alistan los motores para hacer lo que mejor saben: entretener al mundo, incluso en los tiempos más oscuros.

Netflix había reportado un atípico declive de usuarios durante el último trimestre del 2019. Según The Guardian, en un articulo publicado el 21 de enero de este año, “Netflix solo obtuvo 420 mil suscriptores domésticos en el ultimo trimestre del 2019, menos de los 600 mil que había predicho”, debido en gran parte a la llegada invasiva de otras plataformas como Disney Plus, Apple TV PLus, el posicionamiento de Peacock (de NBCUniversal), HBO Max, más las clásicas, Hulu y Amazon. En octubre del año pasado, Mihir dió respuesta ante la presión de Netlfix y su abrumadora competencia, además de la perdida del 20% de sus suscriptores en todo el mundo, asegurando que “ninguna otra plataforma tiene la variedad y densidad de material original, y además producido en todas partes del mundo”.

Contrario a las predicciones pesimistas, Netflix adquirió 15,77 millones de nuevos usuarios alrededor de todo el mundo durante los tres primeros meses del Corona Virus; más del doble de lo que ellos mismos marcaban como guía. Solamente el documental Tiger King fue visto por 65 millones de usuarios a la fecha, el reality show Love is Blind atrajo a 30 millones de suscriptores, más el éxito de La Casa de Papel, The Platform, y Spencer Confidential vista por más de 80 millones. Por supuesto, el mayor éxito de Netflix durante tiempos de crisis, ha sido mantener una membresía asequible a cambio de un mar de entretenimiento durante el confinamiento solitario o familiar.

“En las plataformas straiming los estudios recaudan hasta el 80%, y el 20% para la plataforma; más ganancias para los productores, perdidas absolutas para los dueños de los teatros”  

La batalla de Netflix contra la Academia de Artes Cinematográficas también pasó a la historia. Roma (2018) tuvo que ser proyectada en la pantalla grande para  lograr ser nominada a los premios Oscars, hecho que también se dio con Irishman el año pasado. Una preocupación menos para Netflix desde que esta regla ya no aplicará más, según declaraciones de voceros de la Academia, incluso “cuando los teatros vuelvan a reabrir”. Entre otras cosas, los teatros toman el 50% de las ganancias, dejando el restante para los estudios, mientras en el mundo streaming, los estudios recaudan hasta el 80% y solo el 20% queda para la plataforma; más ganancias para los productores, perdidas absolutas para los dueños de los teatros.

Aunque el papel de Netflix cumple con éxito una misión fundamental, no es la primera vez que los estudios se enriquecen a cuestas de una crisis social apunto de explotar. Luego de la Primera Guerra Mundial, Hollywood logró consolidar su Edad de Oro por décadas, alrededor de 100 años atrás. En gran parte al producir sofisticadas películas propagandistas de la guerra, que servían como anzuelos narrativo para reclutar soldados, mientras Europa bombardeada con una nefasta economía, no prodigaba en la filmación cinematográfica. Si bien este arte fue usado como herramienta guerrerista, lo cierto es que el cine no solo catapultó su industria a raíz de un mal, sino que entretuvo a una audiencia en tiempos de terror y perdida económica. Justo lo que vivimos hoy en día frente al miedo de un virus que destruyó el sistema económico en tres meses.

Supongo que las películas de Súper héroes en pantalla gigante quedarán aplazadas por una temporada. Y una vez la cuarentena se levante oficialmente, probablemente los guiones con pocos personajes y en locaciones limitadas obtendrán la luz verde más rápido. Lo que significa que solo un selecto grupo de realizadores estarán a bordo. Las audiencias en vivo son otra parte de la industria que no verá centavo alguno en épocas de Corona. Otras grandes productoras de la talla de Lionsgate, desde ya cuentan con un manual de reglamento de salud y seguridad para la producción de nuevo contenido.

“Recordemos que Netflix había propuesto una nueva herramienta que permitiría acelerar cuadros por segundo sin sacrificar la calidad del diálogo”

Hay que admitirlo: es muy fácil ahogarse en ese profundo océano de ‘contenido’ en las plataformas streaming. Cierto que en una industria la calidad no necesariamente prima sobre la cantidad, pero se denota un afán casi frenético de producir y consumir contenido solo con el fin de enajenar mentes. Recordemos que Netflix había propuesto una nueva herramienta que permitiría acelerar cuadros por segundo sin sacrificar la calidad del diálogo, y así acortar las largar jornadas para agilizar la lista de series y películas por ver. Que desfachatez. Esto sin contar el disgusto por parte de los realizadores audiovisuales ante la opción de Skip Intro, la cual libera a la audiencia de  los créditos iniciales y finales.

El imperio Netflix ha acumulado una gran deuda a cambio de su rápido crecimiento en el mercado. Pero no cabe duda, mientras el mundo se confina, Netflix reina en medio de la penumbra de la crisis social. Su triunfo da señal a una tendencia social cada vez más marcada: vivimos tiempos de individualismo y además encapsulados, con o sin el Corona virus. Me aterra pensar que una vez decidamos salir de nuestro auto confinamiento mental, sea ya demasiado tarde. Y los paisajes que vemos en la pantalla sean solo el recuerdo de la realidad de un diseñador digital, sobre una pantalla verde.

La era Netflix pueda que nos aísle aún más, pero si damos click en los contenidos que sí valen la pena, descubrimos que esta plataforma ya ha reflejado el caos mundial en el que estamos metidos.

 

 

Entre tanto: mientras escribo y leen este artículo, continúa la deforestación en el Amazonas, sin ningún gobierno decir una palabra al respecto.

 

 

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