Los Millennials descubren el capitalismo

Ahora entendemos que el único defecto del capitalismo, parece solo ser el mismo ser humano.


Por Roberto Carlos Tapia

Pareciera que a los millennials les hubiesen pintado un futuro inexistente, mientras se criaban durante la década de los 80 y hasta mediado de los 90. Nadie dijo que los boomers, nuestros padres y tíos, no tuviesen moral o ética alguna, pero la verdad es que los valores de la sociedad que se les fue entregado a los millennials, reflejan más a los mostrados en la televisión y el cine con el que crecimos. Valores que, aunque solamente fuesen individuales y heroicos, cimentaron a una generación entera para diferenciar entre un bien y un mal de manera muy marcada. Pero, ¿será que eso quiere decir que los millennials sí tenemos una mejor ética que la de los boomers?

Los millennials somos la generación mejor educada, pero la peor pagada. La generación que presenció el cassette, los CDs, hasta saltar a la era digital. Sin duda, los millennials son la cabeza de un nuevo siglo, y a su vez la cola del mundo como solía ser. Esta generación “mimada”, y por siempre joven, tiene el mayor índice de abstención electoral, aunque paradojicamente sus convicciones de vida son muy definidas; viajar por el mundo es la familia ideal, y a su religión se le llama amor. Aún más congénere, ningún millennial podría negar la ansiedad existencial sobre el futuro incierto del planeta Tierra, hemos visto suficientes películas apocalípticas como para evitar imaginar aquella destrucción fatal.

Los millennials han creado consciencia para crear leyes ambientales, y al menos así cuestionar la excesiva contaminación mundial, pero la verdad es que hasta ahora la batalla se lleva perdida. Por más que los millennials cuenten con fuertes convicciones, la corrupción corporal unida a la de nuestros gobiernos desmotiva hasta al más ambicioso de la Generación X. Por el momento, los millennials solo disfrutan de las palomitas de maíz ante el show de los Babys Boomers contra la Generación Z, este último liderado por la sueca Greta Thunberg, y quienes sí parecen dispuestos a luchar a toda costa por su futuro.

great vs trump

Por su lado, en el congreso de los Estados Unidos, la millennial y demócrata Alexandria Ocasio-Cortez mantiene su propia batalla contra un gobierno tirano y ridículo a la vez. Ella es quizá una de las pocas de esta generación que sí se motiva a luchar por un cambio social. En contra parte, el creador de Facebook y también millennial Mark Zuckerberg camina sobre el fuego al estrechar la mano del gobierno Trump. Aunque sus negocios carezcan de ética, son precisamente las redes sociales, incluyendo Facebook, el único medio viable donde podemos denunciar y expresarnos libremente. Los medios tradicionales hacen caso a las agendas mediáticas de las grandes corporaciones.

Gracias a caricaturas como Capitán Planeta (Captain Planet and the Planeteers), los millennials reconocemos con vehemencia a los cerdos de las grandes corporaciones, destructores de la Tierra bajo sus propios intereses económicos. También aprendimos que para salvar al planeta, hay que además ponerle el corazón. La felicidad de un millennial no solo radica en acumular vienes materiales, hemos entendido que hay un nivel espiritual y emocional que se ha vetado por siglos, y exigimos obtener esas libertades. Ahora entendemos que el único defecto del capitalismo, parece solo ser el mismo ser humano. Es por eso que nuestra revolución es más social que política, la cual ha unido a todas las minorías en contra de la normativa social.

El único alivio que lo millennials vemos en el pesimista panorama eventual, es la desaparición natural de los boomers. Con ellos las costumbres de sus negocios individualistas, y la negligencia al crear las leyes necesarias para evolucionar socialmente. Pero no nos digamos mentiras, si los millennials no salimos a votar en las próximas elecciones, puede que sea muy tarde para muchas naciones. Tal vez vaya siendo hora que esta generación madure y enfrente el pilotaje de este mundo, no solo haciendo uso de la democracia, sino creando un liderazgo masivo, un movimiento sin mecías y sin la financiación a deuda de corporaciones.

Si los millennials hacemos uso de nuestras habilidades con las redes sociales, y nuestros deseos por cambiar el sistema social por uno más equitativo y con menos disturbios, podríamos en pocos años aplazar el cambio climático. Pero para esto se requiere de un pacto social que una a todas las generaciones con lo mejor de la ética abordo. Amanecerá y veremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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