Hollywood con puertas abiertas

En esta época de cambios sociales, es justo preguntar si las artes, como el cine y la música, deben de tener compromiso social o meramente entretener.


Por Roberto Carlos Tapia

Ya sea por las apariencias, o por un verídico compromiso social, los votantes de la Academia escogen cuidadosamente las preciadas nominadas a los Oscars. Parece que la tendencia en el cine le apunta a la diversidad de raza y género. Desde hace unos años, se creó el relevante movimiento #MeToo liderado por mujeres en la industria del entretenimiento. Ni que decir del polémico #OscarsSoWhite, cuando ninguna película con personajes negros fue nominada en el 2016. Se podría decir que Hollywood sí le apuesta al cambio social, pero ¿qué tanta responsabilidad cívica debe tener una de las industrias del arte más poderosas y frívolas del mundo?

En esta época de cambios sociales y líderes promotores alrededor de todo el mundo, resulta conveniente preguntarnos de nuevo, si las artes como el cine y la música, deben o no tener un compromiso social.

moonlight

En los últimos años, el compromiso de la Academia ha sido consistente. Moonlight, ganadora a mejor película del 2016, fue polémica hasta en el momento de la entrega de la estatuilla, cuando esta se le dio por equivocación a La La Land. Cuarón logró 10 históricas nominaciones con Roma, el drama social de una mujer indígena en un contexto de desigualdad social. Este año, Bombshell (Nicole Kidman, Charlize Theron, Margot Robbie) ya ha generado gran expectativa por centrarse en el escándalo de asalto sexual de Fox News en el 2016, un posible efecto secundario del #MeToo. Además, Bombshell correrá el chance de enfrentarse a dos grandes patriarcas del cine, Tarantino (Once Upon a Time in Hollywood) y Scorsese (The Irishman) quien ya de por sí ha comparado al cine actual con el entretenimiento de los “parques temáticos” por su falta de profundidad artística.

bombshell2

La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas está bajo la lupa social, con el fin de satisfacer las demandas de los distintos sectores. Sin lugar a duda, el cine, en particular, requiere de presupuestos monumentales para todo tipo de películas épicas. Tan grande que con estos se podría alimentar a una nación pequeña. Esto sin contar que la mayoría de las películas que se producen en esta ostentosa industria, pasan sin gloria ni pena. Todo un desperdicio de presupuesto.

Hay quienes piensan que el cine solo tiene la misión de entretener a la audiencia, sin preocuparse por compromiso social alguno. Como quien dice, las películas no tienen por qué cambiar al mundo, sino venderle un producto a este mismo. Por lo general, tengo como convicción personal que entre más se obtenga, más se le debe devolver a la comunidad. Las estrellas de cine, como producto mercantil, empiezan a apoyar más causas sociales, por encima de auto idolatrar sus propias imágenes en Instagram. El actor Leonardo Decaprio ha empuñado una voz valerosa aprovechando su fama para generar consciencia sobre el cambio climático. Como él, otros poderosos de Hollywood son voces que demandan aquellos cambios sociales.

Ni que hablar de nuestra patria. Las pocas voces de artistas que apoyan algún tipo de avance social, no pasan más allá de Twitter y no generan la mínima bulla al respecto. Los grandes cantantes del país que triunfan en el exterior, le cantan más al “perreo y sandungueo del culo”, y poco se esfuerzan por corear los dilemas del país. Exceptuando la labor de la organización “Pies Descalzos” de Shakira, ningún otro artista de talla mundial se ha comprometido con apoyar movimientos de cambio social. Al menos no públicamente, pero este es el tipo de actos que precisamente deberían relucir a grito del pueblo. Quizá así, otros se animan y se les unen.

No todo son malas noticias. Hollywood tiene sus puertas abiertas a la diversidad, y aún mucho mejor, nosotros aquí tenemos una oportunidad de oro para cimentar nuestra propia industria desde cero. Este año, la película colombiana Monos, generó gran impresión en la crítica de cinéfilos por todo el mundo, un posible y asertivo #HagamosLaPaz reflejo de nuestro país. Pero para generar industria estable, empecemos por decidir a cuáles cambios sociales queremos apostarles. Para infortunio propio, pero fortuna de esta potencial industria nacional, las opciones para escoger nuestro camino del cine, son bastante amplias y dolorosas de narrar.

 

 

 

 

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