Como Negros y Blancos

A lo que yo le respondí sin tanteos: “igual yo… Acepto a todos de donde vengan. Así sean de Estados de granjeros, con vacas y gallinas de mascotas, y votantes de Trump…”


Por Roberto Carlos Tapia

Desde hace tres años, la ciudad de Los Ángeles me adoptó como a uno más de sus tantos habitantes, aquellos quienes aterrizamos aquí para volar en la industria de los sueños. California es de lejos el Estado más liberal de este país, no solo por la legalización de la marihuana, la cual aporta una gran tajada a la economía del país, sino además por aceptar a todos y todas sin importar su procedencia. Se dice que más del 60 por ciento de su población es mexicana. Aquí el poder está repartido entre blancos, negros, latinos, asiáticos, judíos y varios del medio oriente.  Aún así, el racismo aun se ve en algunos rincones de la ciudad.

En una de mis tantas tardes de ocio, socializando como buen millennial por medio de una App de citas (o hook ups, dependiendo del humor), conversaba yo con un sujeto X sin mayor importancia. Alguien de piel blanca, gringo como los llamamos nosotros. Creo que era de Minnesota o Indiana, pero quien presumía por ser de mente abierta cuando me preguntó sobre mi procedencia:

-De Colombia -le respondí, sin orgullo pero con precaución, ¿cierto?…

Y entonces él me respondió:

-Oh que bien, yo soy de mente abierta, no juzgo por la raza, y acepto a todos sin importar de dónde vengan…

A lo que yo le respondí sin tanteos: “igual yo… Acepto a todos de donde vengan. Así sea de Estados de granjeros, con vacas y gallinas de mascotas, y votantes de Trump…”

Para una trivial conversación en una App de citas y hook-ups, mi respuesta, ya de por sí, fue sumamente defensiva.

Por supuesto la cita y/o hook-up no cedió más, aunque sí recibí su respuesta final, “hahaha”. Este americano, por supuesto no tenía malas intensiones de ofender, pero esa costumbre de “te acepto porque soy de mente abierta”, me parece tan racista -o excluyente- como las otras. Nadie necesita ser aprobado por nadie, este es un deber civil de todos, y además hace parte de la constitución. No es que te haga mejor persona aceptar a otros, simplemente te hace una persona. En este país, afuera de California donde francamente poco me interesa visitar, abunda el racismo absurdo, por parte de los mal llamados “Blancos privilegiados”.

La palabra “nigger” está rotundamente prohibida en este país, solo los de raza negra la pueden utilizar entre ellos, pero para los demás está vetada, como si la prohibición lingüística acaso redujera el racismo. Sin embargo, muy jopones los gringos usan la expresión “white privilige” para cómodamente describirse así mismos, porque según encuestas “los blancos sí son más privilegiados”, como si ellos acaso no padecieran de enfermedades, o no sufrieran como cualquier otro ser humano, resulta totalmente una doble moral que no ayuda a solucionar el problema del racismo. Por el contrario, divide más entre categorías a la sociedad. Los privilegiados, los niggers, los latinos, etc.

La clasificación de expresiones (o la censura de palabras) no ha ayudado a combatir al racismo. El auto reconocimiento de los “privilegiados” no los detiene de cometer actos atroces contra comunidades de otras razas. Solo les permite sentarse en un mejor sillón ante el resto de la sociedad. La burbuja de los americanos ya ha explotado, pero son solo ellos quienes no quieren darse cuenta. Hacer America genial de nuevo, no existe porque esto nunca existió antes. Así como este país ha explotado arbitrariamente los recursos de otros más pequeños, a su sociedad no le queda otra que aceptar a quienes eligen estas tierras como su nuevo hogar: con o sin el sueño americano de por medio.

Reconocernos al mismo nivel de todos los demás (ni más alto ni mucho menos más bajo) podría ser un primer paso para definir el racismo como lo que realmente es, una ridiculez. A estas alturas ya nos ha quedado claro que somos solo un planeta sin barreras ni fronteras, y que de este ya poco nos queda para la posteridad. Todos lloramos, gozamos y soñamos de manera congénere.

La próxima vez, seré más diplomático con mi potencial cita y/o hook-up.

 

 

 

 

Los Ángeles, California

Octubre 26 de 2019

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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