Entender que el cine de calidad no tiene que ser una obra subjetiva y difícil de simpatizar, podría ser una primer paso para quienes en serio deseamos crear industria audiovisual en Colombia.


Por Roberto Carlos Tapia

La Academia premia a lo mejor de la industria de las artes, la respuesta entonces es, ambas: los premios de la Academia premien al arte y al negocio, y juntas mueven una poderosa economía que además de jugar con nuestros sentimientos, promueven cambios en la sociedad.

Con los nominados a los premios Oscars, resalta cómo Hollywood y sus preciadas nominadas, demandan al sistema para obtener cambios sociales: no es gratuito que dos películas nominadas a la mejor del año, empiecen con “Black”, BlaKkKlansman y Black Panther; sin querer darles ningún calificativo, ni buenos ni malos, pero sí en un contexto donde se lucha contra el racismo. O que una obra de autor, en blanco y negro, que narra una historia sobre exclusión en México, haya obtenido 10 nominaciones de manera histórica. Corresponden a una denuncia que no solo promueve cambios sociales (como #metoo, hace un par de años), sino que además genera y mueve billones de dólares en todo el mundo, en especial, claro está, los Estados Unidos.

“Los cambios sociales generan millones. Y por su puesto, las películas que más nominan, no solo deben ser polémicas, pero también las de mayor costo en producción”.

El director Mckey, con su reciente película nominada a ocho premios de la Academia, Vice, demanda los actos arbitrarios y repudiables del republicano Chaney, en una sátira con reconocidos comediantes de Hollywood, como Carrel y Adams. Muy nominada también, Green Book la cual fortalece las paces entre razas, relatando la amistad entre un italo-americano y un afroamericano, durante una época de racismo y revolución en Estados Unidos, otro avance que el arte y el negocio de Hollywood promueven.

Los cambios sociales generan millones. Y por su puesto, las películas que más nominan, no solo deben ser polémicas, pero también las de mayor costo en producción. El director Jamaicanoproblem, con su película ecuatoriana pre seleccionada a la mejor película de lengua extranjera, A Son of Man, reconoce en entrevista con medio local de su país, lo preocupante “de conseguir el dinero para hacer bulla en Los Ángeles” logrando así que la comunidad de la Academia priorizara su obra; un acto ingenuo y en vano, puesto que Cuarón y Netflix habrían invertido 12 millones de dólares para promover su película, Roma, por el mundo, y “la bulla” que estás películas requieren, estarían centradas solo en esa.

“Una genialidad la de Cuarón, y no me refiero a la narrativa de su obra, pero sí a entender el negocio del cine para inmortalizar su producto”.

Los directores y productores sobre salientes, deben entender el negocio de la industria del cine, si lo que se busca es crear industria, y por ende, generar empleos. Cuarón sabía que una película en blanco y negro, con una temática social de época Mexicana (el país más mencionado por los Americanos y su presidente, Trump), garantizaría el puesto de su obra como una joya del cinema, fortaleciendo la economía de la industria, y logrando que su obra llegase a todos los rincones del mundo. Una genialidad la de Cuarón, y no me refiero a la narrativa de su obra, pero sí en entender el negocio del cine para inmortalizar su producto.

Entender que el cine de calidad no tiene que ser una obra subjetiva y difícil de simpatizar, podría ser una primer paso para quienes en serio deseamos crear industria audiovisual en Colombia. Con una decadente televisión, tanto la pública como la privada, enredadas y entorpecidas en la coyuntura política del país, y una carencia de industria de cine, preocupa la enorme cantidad de estudiantes de cine y televisión, y todas sus derivadas en el medio audiovisual, que muy pronto se enfrentarán a la falta de demanda en sus profesiones.

Tocar la herida abierta de la patria, y hacer show de esto, para generar un flujo en economía (y publicidad), es un camino que podría generar una industria, y brindar empleos a generaciones de cineastas que se avecinan. Nuestras demandan deben llegar al corazón social de la crítica o sátira, y no quedarnos en la crítica subjetiva y arbitraria.

 

 

*Los premios Oscar se celebrarán el próximo 24 de febrero, y ahí veremos a qué cambio social le apunta Hollywood en este 2019.

 

 

 

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