Vice, sátira política americana ★★★★★

La biografía del polémico vicepresidente, Dick Cheney, durante el gobierno de G. W. Bush, es aún vigente y aplica a nuestra sociedad.


Por Roberto Carlos Tapia

Christian Bale encarna al político republicano, que según las propias palabras del actor durante su discurso al recibir el Golden Globe, a mejor actor en musical o comedia, fue “inspirado por el mismo Satanás”, y presenta junto al director y escritor Adam Mckay, la versión más humano de tan nefasto ser en la historia reciente de la política americana.

Dick Cheney es recordado por iniciar la arbitraria guerra contra Irak, además de dudosa reputación ética en su carrera política, y a pesar de esto, y sin querer justificar lo injustificable, el director Mckay plantea una historia motivada más bien por el amor, y no por la guerra; la relación entre Chaney y su manipuladora esposa, Lynne Cheney (Amy Adams) es el punto central de la historia, y nos deja mucho para reflexionar.

Criado en un pequeño pueblo en Nebraska, Dick es el cliché de lo que llamamos White trash, se embriaga hasta vomitarse encima, y sus creencias y valores son nulos, pues no tiene motivaciones ni expectativas, excepto una: su esposa, Lynne. Es ella quien logra despegar el talento maligno de este hombre: parecer lúcido, lo que es inconcebible u obsceno, y volverlo una realidad terrorífica. Un punto a su favor, la manera en que Dick se identifica y decide irse por el camino republicano sobre el demócrata, es probablemente la más honesta y verídica; elegimos nuestras ideologías de manera inconsciente por razones entrañables, antes que por los hechos y acciones de los legisladores.

Inspirado por el político Donald Rumsfeld, ‘Rummy’ (Steve Carell), primero superior, pero luego de que Dick demostrara su vocación por servir al poder (y aprender las más maquiavélicas mañas), termina por ser el subalterno de Chaney durante el gobierno de G. W. Bush (Sam Rockwell), agregando todo el cinismo cargado en la comedia negra de Carrel. Un gabinete político (una secta populista) capaces de manipular a su sociedad a toda costa, y con el virus del poder encegueciendo sus actos. Si bien la narración es la visión de un liberal, la historia de los hechos se cuenta sola. Muy parecido a nuestra realidad socio-política, donde la pasión por ideologías nos ciega ante hechos tangentes.

Mckay presenta una genial propuesta audiovisual, con una innovadora edición, la cual debemos ver más de una vez. Pasa tanto en tan pocos segundos, que acumular la historia de los hechos (y su contexto) fatiga nuestra mente. La nostalgia del 9/11, los ataques de Estados Unidos a inocentes en Irak, las escenas de tortura justificadas por sus legisladores, y la simple comedia en la ineptitud del ex presidente Bush (otro borracho y títere de los más poderosos), nos dejan un claro mensaje: nadie sabe para quien se trabaja.

Las metáforas audiovisuales enriquecen el ojo del cinéfilo, nos recuerda el juego de la yuxtaposición. El corazón de Dick  -y sus prontos infartos- se convierten en una metáfora orgánica y cruda, una forma de responder una pregunta establecida por quien cuenta la historia desde el inicio; el anzuelo de la pesca, el que simboliza cómo Dick atrapaba a sus víctimas (los “pobres” presidentes); los motives en los cortes bruscos, saltando los tiempos y los tempos, en especial los que nos remontan al comienzo de la relación de Dick y Lynne (antes de siquiera imaginar su carrera de político), recordando los motivos de Dick para obtener poder; “demuestra que me amas con acciones“, le insinúa Lynne a su borracho y precario marido.

Quizá nos hubiese gustado entender más a Lynne y su pleitesía al poder: “Ellos nos envidian o nos temen”, afirma durante una escena Shakespeariana, cuando la pareja sube a la cima del mundo político.

Para cinéfilos y amantes del cine, Vice es un must, por su propuesta narrativa, y sobre todo, para tomar como ejemplo la forma en que Mckay usa su película para denunciar a los legisladores, ya una tradición de Hollywood demandando al sistema. Probablemente, hay muchos protagonistas por denunciar en nuestro contexto político, pero al hacerlo debemos procurar encontrar el corazón de la sátira, y no la crítica arbitraria.

 

*Vice estrena en Colombia el 31 de enero de 2019. Su estreno en los Estados Unidos fue el 25 de diciembre del 2018. 

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