El reboot de la obra de Dario Argento, es una pintoresca y muy original versión, pero carente de gozo y entretenimiento para la audiencia que busca un filme de horror más convencional.


Por Roberto Carlos Tapia

Si el plan es ver la típica película de horror, donde acechan a la chica nueva de la escuela, y este morbo logre entretenerte, entonces Suspiria no es la película para el fin de semana. Para curiosos audiovisuales, preparen su paciencia para aguantar el filme, y eviten preguntar en mitad del acto: !qué rayos es esto! Una nueva película de culto se agrega a la lista.

Susie Bannion (Dakota Johnson) asiste a la prestigiosa escuela de ballet, Markos Tanz Company en Berlín, bajo la administración de la coreógrafa, Madame Blanc (Tilda Swinton), fumadora compulsiva y quien además esconde un oscuro secreto. Tan pronto Susie llega, e impresiona con su talento para el baile, la muerte de una de sus compañeras ocurre, con patrones siniestros, y desfiguraciones de cuerpo, rostro y alma. Su nueva amiga, Sarah (Mia Goth), menos ingenua de lo que parece, le revelará un secreto a Susie sobre la chica ya muerta, abriendo su curiosidad.

Aunque el director Guadagdino utilice la misma premisa, Argento confesó que el reboot de Suspiria “traiciona el espíritu de su obra original”. La sangre color vinilo, la iluminación claro-oscuro, y el suspenso clásico, fueron reemplazados por exceso de palabrerías, y falta de horror. Una lástima, puesto que el departamento de maquillaje y peinado logró crear seres realmente fantásticos -curiosamente sin recibir nominaciones a los Oscars- y aún así, Suspiria fatiga con un exceso de secuencias que confunden, generan interrogantes en el conflicto central, y finalmente concluyendo en un extravagante y diabólico baile, con sangre, sesos, y brujas.

La fotografía grisácea, plana por instantes, luce como cenizas en el aire, en especial en las escenas de exteriores. Lo cual tendría sentido, en una Alemania bombardeada por la guerra, consecuentemente mencionada a lo largo de la película, pero la cual no tiene ninguna conexión con la trama central. Y adivinen qué, no es el único tema propuesto sin resolver, escenas que dan ganas de podar sin perder la cordura, que distraen, y por lo que es pero, le quitan protagonismo a Dakota.

Interpretando a Madame Blanc, y a otras varias criaturas del inframundo, Swinton realiza una actuación genial, por su compostura, y por el éxito y creatividad en sus transformaciones. Guadagdino paga las consecuencias de realizar una película fuera de las convenciones del cine, con una taquilla enclenque, críticas a su visión retorcida e inconclusa de la obra de Argento; pero, con el talento de grandes actrices, y un exquisito diseño de producción que regala al cine, escenas de culto que nos quedarán en la mente por siempre. Podrás esconderte de Suspiria, pero jamás escaparte de ella.

 

*Próximo 31 de enero en salas de cine nacional. Suspiria se estrenó por primera vez, en los Estados Unidos, el 26 de octubre de 2018.

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