Creed II, la franquicia que se mantiene en píe ★★★☆☆

Stallone y Jordan en una película no tan épica, pero sí llena de emociones y sentimentalismos, ideal para una cita en pareja, o un domingo de locha. 


Por Roberto Carlos Tapia

Si desconoces la historia de Rocky Balboa, y recientemente la de Creed, no te afanes, aún puedes verla y disfrutarla. La película te pondrá al día en recordarnos los hechos necesario para entender el plot de esta. Es el plan ideal para una pareja que se apoya en sus metas y sueños, porque es precisamente de lo que nos habla. Sin muchas pretensiones, pero sí equipada de muy buenas secuencias de pelea en el ring, Stallone y Jordan dan la batalla por continuar su franquicia de boxeadores sentimentales.

Creed (Michael B. Jordan) no será el campeón mundial por mucho tiempo, o al menos no le será tan fácil. El legendario Ivan Drago (Dolph Lundgren) regresa para desafiar al pupilo de Rocky, presentando a Viktor (Florian Munteanu), más grande, musculoso y rápido que el mismo Creed. Pero el honor no tiene nada que ver con el pasado, ni con el hecho de que fue el mismo Drago quien asesinó a su padre, Apollo, en el ring. La batalla es para demostrarse así mismo, quién es el mejor del mundo del boxeo. Y lo acompaña en su misión, su hermosa esposa, Bianca (Tessa Thompson), con una prometedora carrera de cantante en Los Ángeles, y quien también demostrará que la lucha va en su sangre.

Ahora con una nueva vida en la ciudad de las estrellas, la pareja tendrá que recuperar su honor y orgullo, también con la llegada de un tercer integrante a la familia: una pequeña luchadora. Por su lado, Rocky tomará ejemplo y aprenderá que si bien el ring ya no es espacio para un hombre de la tercera edad, su familia sí tiene ese lugar que tanto él busca en la vida. Una oda a la familia y a mantenerse en píe a pesar de la adversidad.

Aunque Creed II sea sumamente predecible, las batallas son realmente geniales y te mantienen en el borde de la silla, esquivando cada golpe del contrincante. Simpatizamos con Viktor, quien a pesar de ser un firme camaján, guarda sentimientos de resentimiento que serán su talón de Aquiles, llevando la batalla un poco más allá del clásico, Gringos contra Rusos. Creed II demuestra cuán emocionales  son los hombres, no solo por la rabia y rencor que estos almacenan, sino por la cantidad de veces que los vemos llorar al no obtener su anhelado honor.

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