Son deshonestos e imperfectos, aun así, nosotros deseamos verlos salirse con la suya.


Ellos ponen en tela de juicio la moral de la sociedad. El problema con los antihéroes es que entre más defectos fatales ellos tengan, más los aclamamos, y es porque los héroes convencionales no encajan dentro de la imperfección humana, no se parecen a nosotros realmente. Un antihéroe es el placer culposo de quienes vemos con pasión películas y series de televisión.

Scarface
1983

Tony Montana (Al Pacino) un inmigrante cubano con una segunda oportunidad de vida en Miami sucumbe a la codicia y poder al hacerse cargo del cartel de drogas durante el boom de este negocio en los años 80. El placer culposo de gustarnos un antihéroe consiste en que jamás lo vemos superar su defecto más profundo para bien de la moraleja en la película. Todo lo contrario, Tony Montana solo empeora, su ego se hace más grande, su ambición por controlar su entorno se hace inestable y pronto paga las consecuencias de sus pecados.  Pero eso sí, ¡da la batalla! En la excitante escena final, Tony se enfrenta contra un ejército de mafiosos colombianos, armado con las ráfagas de “su pequeño amigo” adosado con un lanza-granadas, ¡por poco logra lo imposible!

Pablo Escobar, El Patrón del Mal
2012

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El asunto moral con este personaje es que resulta que sí existió, sí asesinó y sí voló un avión comercial en marcha. A pesar de esto, la sociedad simpatizó con la anarquía de un criminal que se igualó al libertador Simón Bolívar. Que una sociedad aclame y venere a un narcotraficante de ficción es una cosa. Pero que el aclamado sea realmente un mafioso despiadado nos debería hacer reflexionar como sociedad. Está comprobado que quien viva bajo los “parámetros escobares” terminará en una vida de desgracias y soledad. Como última reflexión ¿Por qué nos empeñamos en creer que el éxito y placer de la vida se trata de llenar nuestros bolsillos con infinito dinero, a sabiendas de que, sin paz y humildad, de nada vale tanta riqueza?

Goodfellas
1990

La regla del antihéroe es llegar a su meta valga lo que valga, pasando sobre quien sea necesario, incluso por encima de la misma amistad. Henry Hill (Ray Liota) desde niño soñó con ser parte de la mafia neoyorquina. Junto a sus amigos de siempre, James Conway (Robert De Niro) y Tommy Devito (Joe Pesci), escalan a contra viento en la jerarquía de la mafia, dándose cuenta de que ninguno es un ser de confianza en este negocio. Henry descubre el sentimiento de la culpa, justo durante una cena en la casa de la madre de su mejor amigo y luego de haber matado y enterrado un hombre, siendo este el momento donde el antihéroe demuestra de qué está hecho. Podría arrepentirse y empezar a llevar una vida cristiana a la derecha, pero el antihéroe siempre optará por lograr ser fiel a su naturaleza torcida, salvándose primero así mismo.

American Psycho
2000

Patrick Bateman es el antihéroe más superficial de la lista, “The Martini Pal”, rodeado de la High Class neoyorquina, un lobo de Wall Street que vive una vida de apariencias, pronto incapaz de sostenerla. Es difícil asistir a cócteles junto a su prometida y no manchar su vestido color rosa con la sangre de una víctima que mutiló la noche anterior, por su demencia misoginia.  Se trata, a mayores rasgos, sobre la vida efímera que se vive bajo la sabana de las apariencias sociales. Nadie querrá sacrificar su confort. No importa que tan acompañado estés, cuantos escucharon tus comentarios superficiales o cuantos amigos parecieras tener: una vida vacía solo te llevará a crear otra vida oculta, incluso para tus propios pensamientos y actos.

Risky Business
1983


Joel (Tom Cruise) es un adolescente que vive bajo la disciplina de sus padres y la presión de entrar a la prestigiosa universidad de Princeton.  Una vez sus padres se van de viaje, Joel solo desea una cosa: perder por fin su virginidad. Luego de que Joel por fin culmine sus ansias recibiendo en su casa a una prostituta a domicilio, se ve “obligado” a hacer de su refinado hogar un prostíbulo para sus amigos y conocidos de la ciudad; niños play equipados con sus ahorros bancarios para una noche de rock ‘n’ roll y sexo desenfrenado ¿Inmoral, cierto? Joel demuestra que cuando de ganancias se trata, la prostitución es el negocio más rentable y antiguo en la historia de la humanidad.

Fight Club
1999

Edward Norton junto a su némesis, Tyler Durden (Brad Pitt), son el más célebre antihéroe del cine para quienes nos criamos en los 90. Todo en este film es un viaje: las tetas de Big Bob, el hecho de que un negocio de jabones termine en algo mucho más profundo de lo que vimos venir, y sobre todas las cosas, entender que nuestra mente es infinitamente poderosa: vemos lo que nos conviene ver.  Edward Norton se da cuenta que la sociedad está diseñada para trabajar en una oficina, ganar dinero, consumir y comprar muebles inútiles por el catálogo de IKEA. Por esto, decide dejar la vida material atrás y empezar un club de peleas clandestino. Aunque luche contra su lado antihéroe, es derrotado ante la anarquía que lleva por dentro. ¡Tengan cuidado! Aunque nos aburre lo superficial que la vida puede llegar a ser, los extremos nunca terminan bien.

Breaking Bad
2008 – 2013

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Un antihéroe desea a toda costa obtener poder, respeto y adrenalina en sus aburridas vidas. Empecemos por el principio: Walter White era un maestro de química en una escuela secundaria al sur de los Estados Unidos. Su esposa no es exactamente la persona más incondicional, está embarazada de un segundo hijo, y el primero ya adolescente, es lisiado. Solo un bostezo podría simplificar su monótona vida. Cuando se le descubre un cáncer terminal, Walter White decide convertirse en el productor de metanfetamina más exitoso en esta parte del mundo. Como era de esperar, posesionarse como el mejor solo le trajo tragedias y peligros a su familia, tapando una mentira con otra, el corriente maestro de secundaria por fin se sintió vivo. Todos rezábamos para que Heisenberg y su sucio negocio jamás fuese pillado.

The Usual Suspects
1995

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El antihéroe que logró engañarnos a todos, dejando uno de los puntos de giros más cool que el cine jamás haya visto, pues nos meten un gol con toda. Cinco sospechosos de siempre se ven obligados -o por simple instinto de malhechor- a trabajar para un mítico criminal sin rostro, Keyser Sume, conocido en el bajo mundo como El Diablo. Finalmente, la misión termina en un explosivo tiroteo en un puerto de Los Ángeles, dejando con vida a solo uno de los sospechosos de siempre. Verbal Kint (Kevin Spacey) con un peculiar cojeo que lo hace lucir indefenso, será quien relate lo sucedido a un policía del FBI obsesionado con el caso que demuestra cuan ciega la justicia es.

El Chapulín Colorado
1973

Latinoamérica no hubiese conocido el concepto del antihéroe de no ser por esta parodia de superhéroe. Hay tanto placer culposo en aclamar al Chapulín (y a Roberto Gómez Bolaños) como a cualquier otro del cine. No sabía pelear, no era ingenioso, no era precisamente un galán de telenovela mexicana, no hacía nada bien, pero todos lo amábamos. Lo mejor de esta serie (aparte de la famosa pastilla de chiquitolina) era ver que el inútil hombre disfrazado de cucaracha sí se saliera con la suya y salvara el día. Lo que es aún peor, hasta nos hacía sentir protegidos, “que no panda el cúnico”. Claro está, “no contábamos con su astucia”. Me crea la duda, ¿podría un antihéroe ser moralmente correcto?

House of Cards
2013 – 2018

SERIE TV HOUSE OF CARDS NETFLIX

Es apenas preciso contar la historia de un antihéroe dentro del permisivo mundo de la política. Desde la primera imagen de esta serie, Francis Underwood (Kevin Spacey), congresista de los Estados Unidos, se presenta así mismo como un hombre que resuelve los problemas con sus propias manos, al asesinar un perro moribundo, pues “alguien tiene que hacer el trabajo sucio”. Aliado a su igualmente engañosa esposa, Claire (Robin Wright), Francis emprende su venganza al ser traicionado por los dirigentes políticos en los que alguna vez confió. Sobornos, engaños, intereses propios y económicos, infidelidades, muertes y cortinas de humo. Muy parecido a la realidad política que nuestros países viven, donde la ética de nuestros legisladores es un viejo mito griego tapado por sus propios egos.

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