Por Roberto Carlos Tapia

La secuela de la exitosa obra In-fieles, del teatro Santa Fe en la ciudad de Bogotá, y escrita y dirigida por Juan Ricardo Gómez, volvió a meter un gol con su moraleja social sobre la fidelidad entre parejas. Polémica, pero a su vez reflexiva, nos presenta una puesta en escena de comedia, música y baile. Por supuesto, su éxito se debe al talento e interpretación de las infieles: Yolanda Rayo, Luly Bossa, Linda Lucía Callejas, Xilena Aycardi, Anna Jaraba y Marcela Rojas.

Estas lobas vestidas de cordero regresan con más veneno y humor que en la primera parte. Recordemos, cuatro amigas de la vida se juntan para una noche de pijamada, llena de confesiones maritales y remordimientos de infidelidad. Cada una más infiel que la otra, se reúnen para la venganza en esta segunda parte, pero terminamos por entender que el veneno del rencor solo nos mata a nosotros mismos.

Todos hemos pasado por el dolor y decepción de una infidelidad. A todos nos han roto el corazón y aunque nos cuesta aceptarlo, hace parte de este voluble viaje de emociones y experiencias que llamamos vida. In-fieles, La Venganza nos deja la lección del perdón y la humildad. Todos hemos sufrido con el peso de los cachos, el tedioso insomnio que trae consigo y la cabeza llena de cuentos que probablemente jamás pasaron. Vengarnos de una infidelidad es un arma de doble filo, es tomar el veneno antes de verterlo sobre tu opositor, y sobre todo es una muestra de la falta de amor a nosotros mismo.

Al vivir esta experiencia por primera vez, y de la cual aún luchamos por levantarnos victoriosamente, durante una de esas tantas noches eternas, reflexionamos sobre cómo funciona la fidelidad en el ser humano. ¿Será que este concepto solo surgió cuando la religión y el sistema de pertenencia se combinaron en la sociedad? ¿Será que la moral social se ha extinguido y solo nos queda la rendición? ¿Será que somos más animales que seres sociales y éticos, y es por eso que nos cuesta tanto ser fieles? Lo importante aquí, y como siempre, es ser fieles a nosotros mismos.

El primer paso para superar la infidelidad es cortar nuestra imaginación, porque de ella solo nos queda el entretenimiento morboso, pero jamás es acertada.

In-fieles, La Venganza es atinada y divertida y, sobre todo, es el plan perfecto para la meditación entre parejas. Ellos ríen entre la audiencia, reflexionan en la cama.

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